Los robots sexuales masculinos con pene biónico llegarán al mercado este año

Matt McMullen lleva más de veinte años fabricando real dolls sexuales. A una de ellas la vimos en la película Lars y una chica de verdad en la que Ryan Gosling interpreta a un personaje que cuida y mima a su pareja autómata, pero de aspecto muy real.

LEER MÁS: Última parada: después del sexo con autómatas, casarse con un robot

McMullen sacó el año pasado el primer robot sexual femenino. Le había introducido inteligencia artificial. Se llamaba Harmony y hablaba -aunque mantiene una conversación limitada- y se movía. Satisfacía los deseos sexuales. Hoy el fabricante ha anunciado que sacará la versión masculina en este 2018. Habrá, para quien pague alrededor de 11.000 dólares o 15.000 dólares si sigue el mismo precio que las Harmony’s, un robot hiperralista con aspecto de hombre. Con pene biónico. “Mejor que el vibrador”, vende McMullen.

En la página web, Realbotix, pasarán a aparecer androides masculinos que enchufar y follar. El tamaño se elige. Las facciones se eligen. El color de la piel o la forma de las orejas, también. Las versiones más caras integrarán una visión computarizada que le capacita para reconocer rostros.

Los male dolls, que ya existían, apenas representaban un 10% del volumen de ventas de su compañía. Pero espera que los robots eróticos repunten. Que las mujeres y los gays vean con mejores ojos a los amantes inertes que a los juguetes sexuales.

Matt McMullen junto a uno de sus robots sexuales femeninos

 

 

La incógnita de si los sexbots podría sustituir algún día a los humanos nos la respondía él mismo el año pasado en una entrevista: "Creo que en algunos casos sí, pero no serán muchos. Los robots no están diseñados para reemplazar a las personas sino para ser una alternativa y una experiencia”.

Un disfrute más. O la satisfacción para aquellos que no ven atendidas sus necesidades. Cuenta que entre sus clientes también están padres de hijos autistas o con discapacidades. Psiquiatras que tratan a acosadores sexuales. Personas que simplemente quieren una experiencia más.

¿Nos acostumbraremos a parejas humano-robots?

Regresar al blog